martes, 16 de septiembre de 2014

EL DESTINO DE LOS MALOS

Salmo 73
Estoy viviendo en estos días la retrospectiva de una vieja película pero con nuevos actores.
No he sido dado a la envidia, porque es una enfermedad que corroe el alma y enferma los huesos, produce cáncer, pero  he visto como a dañado a otros incluyendo amigos, vecinos, compañeros de trabajo, de estudio e inclusive familiares y hermanos de la iglesia quienes  libremente y sin reparo, como si fuera algo normal, critican o comentan sobre el trabajo, la casa, el carro, la mujer o cualquier cosa que ellos piensen que esta mal en otras personas. Esto es envidia pura y sencilla envidia.
Son personas que no pueden ver que otro esté bien o mejor que ellos porque piensan y  dicen que no se lo merecen, pero ellos si, esto es envidia, pura envidia. Envidian lo aparentemente bueno que les sucede a otros.
Tengo un hijo que en estos días empezó a quejarse con la pregunta inquietante y malévola, ¿Por qué a mi?. Primero se le dañó la nevera, después el aire de su cuarto, cuando se le descompuso el carro no encontraba los repuestos, cuando al fin pudo repararlo se le abrió la capota y se le rompió el parabrisas, como no podía andar con el carro sin el vidrio delantero su hermana y que para hacerle un favor le presto su carro y lo chocó,
Me causó tristeza oírlo decir: “ahora que estoy sirviendo en la iglesia es que me están pasando tantas calamidades y a otros que andan por ahí sin temor de Dios nada  les pasa  y viven mejor”. Solo le dije que su problema era tan viejo como la humanidad pero que podía leer el Salmo 73.
Muchos de nosotros para no decir todos, en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por circunstancias críticas que nos han sembrado dudas sobre las misericordias y promesas de Dios.
La palabra es muy clara al respecto y el Salmo 73 es una declaración actualizada de lo que nos sucede en esos momentos de duda y desesperación.
Tenemos envidia de los que andan por la vida sin preocupaciones, tenemos envidia de sus riquezas, de su arrogancia, de su posición social donde obtienen todo lo que desean. Languidecemos de envidia cuando los vemos disfrutar de sus bienes y nosotros pasando trabajo sin razonar como cristianos que es mejor lo poco con Dios que lo mucho sin El. (Prov 16:8).
Estas personas que tu envidias ya tienen su destino predestinado. Porque a ellos les parece que todas las cosa que hacen están bien, pero van derechito a una muerte segura, (Prov 16:25) o es que esto también se lo vas a envidiar, seria el colmo.
Tenemos que declarar que solo tenemos a Dios y que fuera de El nada debemos envidiar o desear ya que en El están todas nuestras esperanzas, bendiciones y tranquilidad.
Dios es bueno con los limpios de corazón.
Euclides Vargas Johnson


No hay comentarios:

Publicar un comentario