martes, 16 de septiembre de 2014

LA JUSTICIA DIVINA


1ª. de Juan 2:29. “Si sabes que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de èl”
Hay  unos países en África que tienen una cultura o costumbre  ancestral que les da a los familiares de una persona asesinada el derecho de decidir el destino de su agresor.
Cuando esta persona es condenada a muerte por su delito, se le ata de pies y manos para que no pueda nadar y delante del público se le lanza al agua y entonces dejan  en manos de los familiares del muerto la potestad de dejarlo vivir o morir.
El saber popular muy sabio entre las culturas indígenas dice que si lo dejan ahogar, habrán obtenido justicia pero siempre estarán de luto, pero si lo salvan, el agresor seguirá vivo pero el luto terminará.
No siempre las leyes del hombre son justas, ya que en las cárceles hay personas inocentes de los delitos por los cuales han sido condenados y les pondré  un ejemplo de esto.
Tengo un amigo que pagó quince años de cárcel por un delito que no cometió. Resulta que una noche estaba con su hermano en una fiesta y este bajo los efectos del alcohol tuvo una discusión con otro señor y se fueron a las manos, en la pelea sacaron armas blancas y el hermano de mi amigo mató a su contrincante y se fugó del lugar.
El asunto fue que mi amigo estaba tan borracho que ni se dio cuenta de la pelea, pero como lo identificaron como hermano del agresor, casi que lo linchan, lo salvaron unos conocidos,  la policía se lo llevó preso y lo sentenciaron a la cárcel y que por encubridor.
Lo que me lleva a escribir, es reflexionar sobre nuestra actitud frente a las injusticias, ya que mi amigo me ha dado, sin el saberlo, una lección de humildad y perdón. Este señor es mi amigo pero nunca supe por su boca la tragedia por la que había pasado. No  culpó a nadie de su infortunio, ni a su hermano, ni a los abogados, ni a los testigos manipulados, ni al juez, y tampoco estuvo contándolo para verse como la victima ni mucho menos.
Tuve conocimiento de esta historia por medio de su esposa un día que me presentó a unas sobrinas, hijas del hermano que evadió su responsabilidad  y mi amigo pagó por su culpa. Hago la salvedad que mi amigo aun no ha recibido a Cristo.
Estas injusticias Dios las castiga, vemos y oímos continuamente casos de personas que por no tener facilidades (dinero) no pueden demostrar sus derechos o inocencia ante las autoridades y además son atropelladas en sus derechos civiles o humanas. (Isaías 10:1-3), pero Dios nos dice que los que así actúan la pagaran y no tendrán quien los defienda ni donde esconderse.
Admiro la conducta de mi amigo y desde que supe lo que le tocó vivir y al asociarlo con la palabra de Dios, lo veo reflejado en el texto bíblico de 1ª. de Pedro 3:8-12 ya que la conducta frecuente de las personas que no tienen a Cristo es pagar mal con mal e injusticia con injusticia.
El verdadero cristiano, el que ha nacido de nuevo en Cristo, tiene que ser justo porque él es justo. Además que de nosotros no es la justicia, es de Dios, el apóstol Pablo se lo hace saber a su discípulo Timoteo cuando le recomienda evitar los contratiempos y dejar  el juicio a Dios.
2ª. de Timoteo 4:14: “Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos, 15b Guárdate tu también de él”.
 DEJA A TUS CALDEREROS EN LAS MANOS DE DIOS
Por: Euclides Vargas Johnson
Churchil15@hotmail.com



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