martes, 16 de septiembre de 2014

RECHAZADO Y CON SENTIMIENTOS DE CULPA


Salmo 27:10 “·Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”
El que diga que no ha rechazado a alguien, no ha vivido. En algún momento de nuestras vidas seguro que nos ha pasado por la mente borrar a alguien del mapa o de nuestra lista de amigos o familiares. Yo por lo menos tengo una hermana a la que le llevo como 15 años que me hacia la vida imposible cuando estaba chiquita y a veces quería tener un poder para desaparecerla.
Los que tienen hermanos saben de que les hablo, cuando se ponen tu ropa, te rompen los cuadernos o te dañan el trabajo del colegio, se apoderan te la TV, de la computadora y no te dan chance y tantas cosas más.
De niño me escudaba con el disfraz de la indiferencia  al sentirme rechazado. Cuando somos rechazados y empezamos a dialogar consigo mismo y nos preguntamos porque, puede surgir en muestra mente el sentirnos culpables. Esta es una de las posiciones más peligrosas a que nos puede llevar la idea  de que “la gente me rechaza”.
El sentimiento de culpa te puede corroer al alma. Para mi hay dos maneras de sentirse  culpable. Uno es por algo que tú haces o dejes de hacer y sientes que te equivocaste perjudicando a alguien. Muchos de nosotros sufrimos en algún momento de esta sensación, yo la pasé muy mal hasta que un hermano de la Iglesia me contó algo donde me vi reflejado y pude comprenderme y perdonarme.
Me pasó lo siguiente: Mi madre se enfermó y como ninguna de mis hermanas tenía la disponibilidad de tiempo para cuidarla, decidí llevármela para mi casa para que no se quedara sola y poder atenderla adecuadamente. No tuve en cuenta su comodidad sino la mía, la saque de su entorno donde estaría tranquila y las hermanas de su Iglesia podían acompañarla, su salud empezó a desmejorar ostensiblemente hasta que le dio un paro respiratorio y falleció. 
Me eché la culpa de su muerte, lo que no era cierto, pero yo lo veía de esa forma, me recriminaba interiormente diciéndome: si la hubiere dejado en su casa, tenia que haberle buscado una enfermera, tenia que haberla internado en una clínica y otras cosas de las cuales me hacia responsable hasta que logre comprender que era inevitable ese desenlace y que iba a suceder donde estuviera y con quien estuviera y que yo había actuado por amor y de buena fe.
Si quieres sanar tu corazón, saca toda esa basura que tienes en la cabeza, es una visión negativa de si mismo que  hace que te sientas culpable de hechos o cosas que tú no podías cambiar.
 Cuando cuidaba a mi madre me sentaba a su lado en una mecedora y ahí pasaba la noche, cuando mi esposa empezó a enfermarse, también me tocó velar su sueño y lo  hacia en la misma mecedora y eso fue por varios años y por esto ahora no puedo dormir bien en una cama, ya que amanezco adolorido, me amañé a la mecedora.
Ahora cuando oigo o veo alguna persona que no sabe que hacer con su enfermo, lo primero que le recomiendo es que lo dejen tranquilo en su casa y que busquen la forma de darle todas las atenciones posibles sin sacarlo de su entorno que es donde se siente seguro, y que todo lo que se haga de corazón y con amor es bueno y Dios se lo premiará.
La otra forma de sentirme culpable es cuando pensamos que las personas me rechazan por mi manera de ser, mi forma de vestir, mi color de piel, mi posición social, el lugar en donde estudio o trabajo, o por nuestros padres cuando ven en mi alguien que les vino a dañar sus planes, o  cuando se es  maltratado física o mentalmente por uno de ellos o por mi creencia en Dios y tantas formas de rechazo.
Sentirse culpable porque me rechazan es una posición incorrecta que le puede causar efectos traumáticos a  tu salud, a tu alma y a tu espíritu, no te sientas culpable por que tus padres te maltrataron,  el problema eran ellos no tu, no es tu culpa, solo perdona y sigue adelante, pero no le hagas a tus hijos lo que  hicieron contigo, ellos tampoco tienen la culpa de lo que te sucedió cuando eras niño.
Cuando era maestro de la Escuela Dominical de la Iglesia me encontré con niños, que igual que yo  eran rechazados. Estas eran situaciones difíciles de tratar, ya que los padres no lo veían de esa forma, pero sucede que el niño es susceptible al rechazo, lo siente, lo huele, lo percibe y lo sufre cuando le dices: No preguntes tanto, no molestes tanto, estoy ocupado, no tengo tiempo y ese es un caldo de cultivo para que germinen y crezcan adultos resentidos con la humanidad.   
Sea cual sea por lo que te sientas rechazado no es tu culpa a no ser que te portes mal a propósito, que ya es otra cosa. Hemos venido a este mundo y estamos propensos ha ser rechazados, lo importante es tener la suficiente entereza y madurez para que esto no nos afecte, tu felicidad no está en las manos de otras personas, está en las manos de Dios.
En el mundo es muy común el rechazo, te rechazan cuando eres nuevo en un trabajo, te ven como la competencia, no es tu culpa, los grupos o equipos de trabajo no están condicionados para aceptar a los nuevos.
Ya como cristianos debemos de tener presente que Dios no nos creó para ser rechazados, para El todos somos iguales, pero para la sociedad no es así, si te rechazan perdona y no rechaces a nadie.  El te aceptó a través de Cristo (Efesios 1:4). Dios nos reconoce sin importar lo que hagamos, y no importa quien te rechace, Dios jamás te rechazara. 
El miedo a ser rechazados es común, si le preguntas a un grupo de personas cual es su principal miedo te contestaran que miedo al rechazo, aun como cristianos podemos ser rechazados por amigos, familiares, vecinos, inclusive por hermanos de la Iglesia. (Salmos 71:9,18 Jueces 11:1-2) Esta situación es bíblica, Marcos 6:4 “Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia  tierra, y entre sus parientes, y en su casa”.
Hasta los ancianos son propensos al rechazo, cuando ya  molestan y no se quiere tener la responsabilidad de su cuidado los internan en un ancianato como un objeto que fue útil pero ahora ya es chatarra desechable  y se lavan las manos.  Si a mi me llegan a meter en uno de estos lugares, seguro que me muero mas rápido, prefiero que me suelten en la calle como hace la gente cuando su mascota  está vieja y enferma. Mejor cómprate una mecedora o te regalo la mía y cuida a tu viejo.
Además debes de saber que Cristo también fue rechazado, Mateo 21:42 nos dice “que la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo”.
Por lo tanto no te sientas mal cuando te rechacen y no te eches la culpa, Jesús también fue rechazado muchas veces, solo recuerda que Dios te quiere tal cual como eres y jamás te rechazará.
Por: Euclides Vargas Johnson
Churchil15@HotMail.Com

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