URDIENDO VIDA XXVI
LA ORACIÓN
Mateo
6:9-13
Escribo mis reflexiones con el ánimo sincero de mejorar las
actitudes de mis hermanos en la fe e inclusive de todos aquellos que las lean,
no para crear polémica ni criticar a las personas y esta reflexión, aunque
algunos no estarán de acuerdo, tiene esa intención.
En mi andar por la enseñanza dentro de la iglesia me he
encontrado con la resistencia, temor o miedo escénico de los alumnos o
discípulos para orar en público, incluyendo hermanos que uno cree que han superado
esta etapa de indecisión ya sea esta inducida por causas externas o inseguridad
interna.
En estas actividades trato de ayudar a mis discípulos
para que libremente puedan participaren la oración, haciéndoles ver que esta acción
es algo sencillo y que solo se necesita la voluntad de querer hacerlo y Dios
escuchará si es de corazón. El motivo aparente de esta actitud era la de no
tener seguridad de lo que se tenia que decir, o no saber como expresarlo, pero
ahora he descubierto otros motivos que inhiben a los hermanos a orar en
publico.
En una de estas reuniones con mis alumnos, y como es costumbre, quise que voluntariamente uno de
ellos orara para empezar la clase, pero no hubo respuesta al llamado, lo que me
dio pie para inquirir de ellos la razón de no querer hacerlo. Además de los
motivos antes expuestos, surgieron los siguientes: “Hay hermanos que oran con
palabras muy bonitas”, “Hay hermanos que sus oraciones son largas y con versículos
bíblicos incluidos” “Hay hermanos que cuando oran parece que estuvieran
predicando”. “Hay hermanos que cuando oran cambian su expresión oral y
corporal”, “Hay hermanos que cuando oran hablan en lenguas”.
Estos comentarios me dieron a entender que hay hermanos
que están pensando que esa es la manera correcta de hacerlo y que por lo tanto
sus cortas y sencillas oraciones no tienen validez delante Dios, lo que de
ninguna manera es verdad.
Me siento algo cohibido al escribir sobre la oración en
este contexto, porque de ninguna manera estoy en contra ni critico a quienes
así lo hacen, antes por el contrario, admiro la forma meticulosa como van
articulando su oración, exponiendo circunstancias ya sea esta buena o mala y se
les hace fácil elaborarlas con amplitud de peticiones y agradecimientos, lo que
se logra con la madurez, experiencia, el estudio y sobre todo, con la comunicación espiritual con Dios. Además les confieso que
hay hermanos que me inspiran a seguir y confiar.
Ahora cada quien responderá por sus actuaciones, por su
mover espiritual, y si su oración es inspirada por la fe en Dios o si solo es
exhibicionismo o promoción personal, estos responderán ante Dios.
Los que lo hacen de buena fe no tienen culpa de que haya hermanos que tomen estas oraciones como modelo o
ejemplo a seguir, tampoco estoy sugiriendo que dejen de hacerlo, no es la idea
en lo absoluto.
Aunque la oración es espontanea y es algo que sale del
corazón de acuerdo a las circunstancias por la que uno esté viviendo, podemos
tonar como modelo la oración mas sencilla que se puede encontrar en la biblia y
no es otra que el “Padre Nuestro”. (Mateo 6:9-13). Tiene una invocación, siete
peticiones y un reconocimiento que tu fácilmente puedes considerar. En todo
caso el Espirito Santo intercede por nosotros. Romanos 8:24-27.
Euclides
Vargas Johnson.