Josué
1:9
Conozco
a muchas personas que trabajan para obtener resultados y este es el fin que se
busca en casi todos las actividades que realiza el hombre, llegando hasta el
extremo de decir que el fin justifica los medios, incluyendo medrar en otros, o que nos sirvan de trampolín
para conseguir mis propios beneficios. Esta actitud es una negación total del
comportamiento cristiano, ya que el crecimiento lo tomamos como algo personal,
donde Dios no tiene ninguna influencia en mis logros.
La actitud
de crecimiento es la actitud de esforzare, arriesgar, y aguantar en pos de una
visión predeterminada, eso fue lo que el Señor le dijo a Josué en Josué
1:9 “Mira que te mando que te esfuerces
y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo
en dondequiera que vayas”, y la tarea que le toco a Josué fue tremenda.
Esforzado Josué
1:9 “Mira que te mando que te esfuerces… “
La
verdad es que sin esfuerzo es imposible progresar, es algo que no podemos
negar, pero el esfuerzo debe ser un fin en sí mismo, no los resultados, porque
si nos esforzamos estaremos cumpliendo con lo que el Señor nos ha pedido,
esfuerzo. Él nos pide esfuerzo y no resultados, porque los resultados no
dependen de nosotros. (1ª. de Corintios 3:6 “Yo planté, y Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios”)
Un
líder no debe de halagar los resultados más que el esfuerzo. No importa que
nuestros discípulos no hallan obtenido resultados, si se han esforzado debemos
reconocerlos, cosa que la escritura nos manda hacer cuando dice
en 1Tesalonicense 5:12 “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que
trabajan entre vosotros…”.
Un
líder debe poner sus ojos en el esfuerzo que hace su gente y no en los
resultados. Por otro lado, no se debe exhortar si se ha tenido malos
resultados, sino solo si no se ha hecho el esfuerzo. Si alguien exhorta a una
persona que se ha esforzado y que no ha obtenido los resultados
esperados, desmotivará por completo a esa persona. Muchas de las
deserciones de las personas en los grupos o equipos de trabajo, tienen que ver
con esta falta de reconocer el esfuerzo que los discípulos o líderes hacen.
Animoso:
Josué 1:9…y seas valiente;
La
escritura dice que la cobardía es un espíritu y que nosotros no tenemos en
nuestro interior ese espíritu, sino un espíritu de valor como dice 2
Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de
amor y de dominio propio”.
De
ese Espíritu de Valor esta llena la Biblia, en la vida de hombres y
mujeres que a pesar de las circunstancias y las consecuencias se pusieron
firmes en Cristo para defender su fe.
Y
hay muchos otros hombres que aunque no son mencionados en la Biblia, sí lo
son en la historia del cristianismo. Uno de esos personajes de valor extra
bíblicos, fue Martín Lutero que hace unos 500 años empezó a hablar la verdad de
acuerdo a la Palabra de Dios no importándole ir en contra del sistema
religioso del momento, ni importándole arriesgar su libertad y aún su propia
vida para defender lo que él entendía que era la verdad.
Vencedor: Josué
1:9”…no temas ni desmayes…”. Estas dos palabras juntas nos dan a entender
claramente una de las luchas más encarnadas que emprende todo aquel que se
esfuerza y se arriesga, se convierte en el blanco de críticas y comentarios y a
lo mejor de su propio desanimo al ver que no se dan los resultados
inmediatamente y aquí tenemos que tomar el consejo del apóstol Pablo en
Filipenses 3:12-14.
Para
el cristiano el crecimiento debe ser integral
1º.
Creciendo en salud y en todas las cosas. 3ª. de Juan 2
2º.
Creciendo en amor. 2ª. de tesalonicenses 1:3
3º.
Creciendo en la gracia. 2ª. de Pedro 3:18
4º.
Creciendo en fe. Judas 20
Estarse
quieto sin esforzarse, arriesgar y aguantar es fácil, lo difícil es activarse
para hacerlo, puedes lograrlo “porque
el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.
Por: Euclides Vargas
Johnson
Churchil15@hotmail.com
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