Proverbios
15:13
Estando
en una clase, que no recuerdo de que se trataba, un hermano dijo: “Los hombres
sufren de alzhéimer y las mujeres son
históricas”.
Esta
es una realidad: Cuando yo hacia algo que a la mujer no le gustaba, me lo
reclamaba en el acto y de paso sacaba todo un arsenal de culpas no pagadas, era
como una lista de faltas que por lógica iba creciendo con el tiempo.
Mi
defensa era negarlo todo; no me acuerdo, es mentira, lo estas inventando para
poder pelear. Lo mas seguro es que era verdad, pero como hacia tanto tiempo de
eso yo creía que se le habían olvidado.
Tenemos
la tendencia a olvidar cuando ofendemos y a recordar las ofensas, la gran mayoría
de estas provienen de lo que decimos, o de la forma que tenemos de decirlas.
¿Piensas
para hablar o hablas sin pensar?, o ¿piensas y vas hablando?, o sencillamente ¿ni
piensas ni hablas solo actúas llevado por las emociones, por instinto?. No te
estoy diciendo lo que debes hacer, solo que lo pienses antes de hacerlo. Cuando
Cristo te exhorta a que seas prudente para hablar, lo que te quiere decir es
que debes medir las consecuencias que tendrán tus palabras.
Sin
querer queriendo lanzamos dardos venenosos que hieren a otros causando dolor, y
sin dolor, tenemos que perdonar o pedir perdón, porque si sientes dolor al hacerlo, realmente no haz
perdonado, solo lo estas dejando a un lado sin olvidarlo del todo.
Esta
actitud también causa dolor, porque es como una espina clavada en el corazón
que enferma el espíritu.
Hay
hermanos que me han comentado que perdonar se les hizo difícil y que pasaron
penurias para reconocer que la falta de perdón los estaba afectando.
Esto
es cierto, yo pasé por lo mismo, durante mi vida traté de no sufrir por nada ni
por nadie, lo hacia calladito y sin recriminaciones, solo “dejando pasar”. Lo
malo de esto es que nunca dije te perdono o perdóname y lo que estaba haciendo
era acumular dolor y frustraciones,
realidades emocionales encubiertas con una postura de conformidad o resignación
irreal que aparentemente me hacían sentir bien y la realidad era otra.
La
falta de perdón es como la tensión alta que tiene su sintomatología que muchas
veces no la sentimos pero la padecemos. Las pastillitas que te la mantienen
normal son como las ofensas perdonadas que nos curan el alma.
¿Por
que nos cuesta perdonar o pedir perdón?; puede ser que todavía razonemos como
carnales y ponemos el alma (los sentimientos) en las ofensas y estemos sufriendo
del “síndrome del hombre de los postreros días” (2ª. de Timoteo 3:1-5).
Cuando
ofendemos pensamos que no hemos hecho nada malo (enfatuado), o que tenemos el
derecho de decir o hacer lo que queramos (vanagloriosos), o cuando nos reclaman
por algo no lo aceptamos (soberbios), si tan solo pidiéramos perdón evitaríamos
infinidad de problemas.
No
percibimos que vamos por el mundo dando codazos y empujones sin pedir permiso
ni disculpas (soberbios).
Hay
mil maneras de ofender a una persona, ya con el solo hecho de no saludarlas se
sienten rechazados u ofendidos. Un día una hermana de la Iglesia me dijo que yo
era un presumido, que pasaba sin mirar a la gente, le pedí perdón, pero ella no
me conoce.
También
hay mil maneras de sentirse ofendido, no se que te molesta, pero a mi me
incomodan las preguntas e intromisiones personales; después de la muerte de mi
esposa me preguntan y sugieren cosas que dan risa, pero a mi me molestan: ¿Que
quien me hace la comida?, ¿que porque no me caso otra vez?, una hermana en la
fe como que me vio la ropa sucia y me preguntó que quien me lavaba la ropa,
sutilmente y con alevosía, con una sonrisa cándida e inocente le respondí muy
suave y pausado “la lavadora”.
La
vida del cristiano no puede estar sometida al vaivén de los sentimientos o
estados de ánimo para perdonar o pedir perdón.
Hay
muchas citas bíblicas que te hablan del perdón, pero te voy a dar otros textos
para que sepas lo beneficioso que es perdonar.
1º. 1ª. de Pedro 4:8: El amor cubrirá cualquier
ofensa o pecado que hayas cometido.
2º. 2ª. de Timoteo 4:16: No tomemos las ofensas
como algo personal, no está en nuestras manos el juicio y no te sientas
rechazado.
3º. 1ª. de Timoteo 1:12-16: Cristo te sacó de la
ignorancia que te hacia pecar. La misericordia de Cristo que obra en ti debes
retribuirla a los demás, perdona.
4º. Colosenses 3:12: Hay que tener paciencia para
soportarnos los unos a los otros y perdonar a todos como Cristo lo hizo con
nosotros.
5º. Efesios 4:31-32: Debemos eliminar de nuestro
corazón los sentimientos que nos dañan, vivir en paz con todos y perdonándonos
todo.
El
amor, la paciencia y la tolerancia provienen de la misericordia que tuvo Cristo
al perdonar nuestros pecados.
SALMO
133:1 ¡MIRAD CUAN BUENO Y DELICIOSO ES
HABITAR LOS HERMANOS JUNTOS Y EN ARMONIA!
Por: Euclides Vargas
Johnson
Churchil15@Hotmail.com
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