martes, 16 de septiembre de 2014

CORAZON HERIDO


Proverbios 15:13
Estando en una clase, que no recuerdo de que se trataba, un hermano dijo: “Los hombres sufren  de alzhéimer y las mujeres son históricas”.
Esta es una realidad: Cuando yo hacia algo que a la mujer no le gustaba, me lo reclamaba en el acto y de paso sacaba todo un arsenal de culpas no pagadas, era como una lista de faltas que por lógica iba creciendo con el tiempo.
Mi defensa era negarlo todo; no me acuerdo, es mentira, lo estas inventando para poder pelear. Lo mas seguro es que era verdad, pero como hacia tanto tiempo de eso  yo creía que se le habían olvidado.
Tenemos la tendencia a olvidar cuando ofendemos y a recordar las ofensas, la gran mayoría de estas provienen de lo que decimos, o de la forma que tenemos de decirlas.
¿Piensas para hablar o hablas sin pensar?, o ¿piensas y vas hablando?, o sencillamente ¿ni piensas ni hablas solo actúas llevado por las emociones, por instinto?. No te estoy diciendo lo que debes hacer, solo que lo pienses antes de hacerlo. Cuando Cristo te exhorta a que seas prudente para hablar, lo que te quiere decir es que debes medir las consecuencias que tendrán tus palabras.
Sin querer queriendo lanzamos dardos venenosos que hieren a otros causando dolor, y sin dolor, tenemos que perdonar o pedir perdón, porque  si sientes dolor al hacerlo, realmente no haz perdonado, solo lo estas dejando a un lado sin olvidarlo del todo.
Esta actitud también causa dolor, porque es como una espina clavada en el corazón que enferma el espíritu.
Hay hermanos que me han comentado que perdonar se les hizo difícil y que pasaron penurias para reconocer que la falta de perdón los estaba afectando.
Esto es cierto, yo pasé por lo mismo, durante mi vida traté de no sufrir por nada ni por nadie, lo hacia calladito y sin recriminaciones, solo “dejando pasar”. Lo malo de esto es que nunca dije te perdono o perdóname y lo que estaba haciendo era acumular dolor y  frustraciones, realidades emocionales encubiertas con una postura de conformidad o resignación irreal que aparentemente me hacían sentir bien y la realidad era otra.
La falta de perdón es como la tensión alta que tiene su sintomatología que muchas veces no la sentimos pero la padecemos. Las pastillitas que te la mantienen normal son como las ofensas perdonadas que nos curan el alma.
¿Por que nos cuesta perdonar o pedir perdón?; puede ser que todavía razonemos como carnales y ponemos el alma (los sentimientos) en las ofensas y estemos sufriendo del “síndrome del hombre de los postreros días” (2ª. de Timoteo 3:1-5).
Cuando ofendemos pensamos que no hemos hecho nada malo (enfatuado), o que tenemos el derecho de decir o hacer lo que queramos (vanagloriosos), o cuando nos reclaman por algo no lo aceptamos (soberbios), si tan solo pidiéramos perdón evitaríamos infinidad de problemas.
No percibimos que vamos por el mundo dando codazos y empujones sin pedir permiso ni disculpas (soberbios).
Hay mil maneras de ofender a una persona, ya con el solo hecho de no saludarlas se sienten rechazados u ofendidos. Un día una hermana de la Iglesia me dijo que yo era un presumido, que pasaba sin mirar a la gente, le pedí perdón, pero ella no me conoce.
También hay mil maneras de sentirse ofendido, no se que te molesta, pero a mi me incomodan las preguntas e intromisiones personales; después de la muerte de mi esposa me preguntan y sugieren cosas que dan risa, pero a mi me molestan: ¿Que quien me hace la comida?, ¿que porque no me caso otra vez?, una hermana en la fe como que me vio la ropa sucia y me preguntó que quien me lavaba la ropa, sutilmente y con alevosía, con una sonrisa cándida e inocente le respondí muy suave y pausado “la lavadora”.
La vida del cristiano no puede estar sometida al vaivén de los sentimientos o estados de ánimo para perdonar o pedir perdón.
Hay muchas citas bíblicas que te hablan del perdón, pero te voy a dar otros textos para que sepas lo beneficioso que es perdonar.
1º.  1ª. de Pedro 4:8: El amor cubrirá cualquier ofensa o pecado que hayas cometido.
2º.  2ª. de Timoteo 4:16: No tomemos las ofensas como algo personal, no está en nuestras manos el juicio y no te sientas rechazado.
3º.  1ª. de Timoteo 1:12-16: Cristo te sacó de la ignorancia que te hacia pecar. La misericordia de Cristo que obra en ti debes retribuirla a los demás, perdona.
4º.  Colosenses 3:12: Hay que tener paciencia para soportarnos los unos a los otros y perdonar a todos como Cristo lo hizo con nosotros.
5º.  Efesios 4:31-32: Debemos eliminar de nuestro corazón los sentimientos que nos dañan, vivir en paz con todos y perdonándonos todo.
El amor, la paciencia y la tolerancia provienen de la misericordia que tuvo Cristo al perdonar nuestros pecados.
SALMO 133:1  ¡MIRAD CUAN BUENO Y DELICIOSO ES HABITAR LOS HERMANOS JUNTOS Y EN ARMONIA!
Por: Euclides Vargas Johnson
Churchil15@Hotmail.com




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