lunes, 16 de febrero de 2015

LEVANTANDO AL CAIDO


URDIENDO VIDA XXII 
Gal 6:1-5
Tuve una vecina que sus dos hijos mayores, no se como se llaman pero les decían el quemao y risita, cayeron en desgracia por un robo donde estuvieron involucrados, a raíz de esto fueron estigmatizados, todos los señalaban y no conseguían trabajo, tuvieron que mudarse a otra ciudad donde nadie los conociera. El refranero popular es sabio y hay uno que es pertinente: “Hacer leña del árbol caído” y el rey David le pedía a Dios que lo librara de esta gente.
En una reunión ministerial alguien dijo que “el único ejercito que remata a sus heridos es la iglesia”. Quedé un poco escéptico, pero es verdad. Hay ocasiones que cuando un hermano peca, le damos contra el suelo con murmuraciones, sentencias y que para que no se pueda levantar le ponemos el zapato en el cuello y no lo dejamos ni que mueva la cabeza.
No quiero poner ejemplos puntuales, no es ético, pero seguro estoy que muchos de nosotros conocemos de casos en la iglesiadonde alguien que ha pecado no ha sido perdonado, nos erigimos en Dios, tomamos su lugar, pero el de un Dios implacable e injusto que no perdona ni restituye.
La idea no es hacer estudios bíblicos en una reflexión pero trataré de aplicarme explicando el texto lo mas sencillo posible. (Gálatas 6:1-5) El apóstol Pablo estaba consciente que cualquiera puede pecar y todos los días de alguna forma lo hacemos, no nos damos cuenta pero Dios si.
El apóstol nos habla de una falta evidente, de un pecado notorio, y como dijo el filosofo mexicano “aquí esta el detalle”. Pablo le habla a la iglesia y nos dice, “vosotros que sois espirituales” y esto es lo difícil del asunto y te puedo asegurar que el que no perdona todavía es carnal y cualquier argumento que use para justificarse por no hacerlo son pataleos de carnicero.El apóstol Pablo  habla de la lucha entre el Espíritu y la carne y en los hermanos que ignoran al caído, que prefieren irse de un ministerio o de la iglesia huyendo del pecador, prevalece la carne, esto los mantiene en el pecado, que lastima.
El apóstol Pablo recomienda que no lo destruyas sino que lo restaures con amor, con piedad y aquí hay un considerando importante: No lo hagas por él sino por ti, “no sea que tu también seas tentado”, para que no te entierren de cabeza en el suelo y te hagan leña para cocinar mondongo,
Los versículos 2, 3 y 4 son recomendaciones generales clásicas, practicas para convivir, evitar el ego , revisarse como cristianos y los tomo como un preámbulo al Ver5  que empieza con un “porque”  que nos introduce en un concepto primordial: “Cada uno llevará su propia carga”.
Vean que el apóstol recomienda ser amable, ayudar no a cargar con las faltas de otros, no importa lo que hagas o dejes de hacer al respecto, es tu conciencia. Somos responsables de nuestros actos, es como si cargáramos en la espalda una mochila para ir echando las faltas y te puedo asegurar que te pesará mas la falta de perdón que un pecado ya que Dios esta dispuesto a perdonarte, y ¿Por qué tu no lo haces?

Euclides Vargas Johnson

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