martes, 17 de febrero de 2015

¿QUIEN TENIA LA FE?




URDIENDO VIDA XXV
QUIEN TENIA LA FE
 Mateo 8:5-13
Estando en mis labores de capacitar hermanos para servir como maestros en el ministerio de evangelización y discipulado me sucedieron cosas interesantes y una de ellas fue la siguiente.
Dentro de la capacitación estaba el tema de la oración, y en ese contexto orábamos por muchas cosas. Una noche llegó una alumna con la petición de oración de sanidad por un niño, todos tenían que participar en estas oraciones, pero esta la recuerdo bien porque me toco dirigir esa oración en particular.
Era el hijo de su vecina que estaba hospitalizado en una clínica y los médicos no habían descubierto el origen de su enfermedad para tratarle adecuadamente ya que pasaban los días y la salud del niño empeoraba.
Esa noche se oro por el niño ya que al otro día por la mañana se  iban a realizar los últimos exámenes para decidir que se iba hacer con el. Al otro día la hermana toda emocionada me comunicó lo siguiente: Esa mañana el niño se despertó de buen semblante, había dormido toda la noche, algo que no lograba hacia muchos días, se logró parar de la cama donde estaba prácticamente postrado lo que dejo perplejos a los médicos. Los exámenes salieron tan bien que los médicos dudaron y se los repitieron con el mismo resultado, ya el niño no tenia nada y lo mandaron para la casa. El Señor había hecho el milagro.
Estoy preparando unos tips para compartir en la célula y uno de ellos tiene que ver con la fe lo que me llevó al texto de Mateo 8:5-13 donde lo preponderante no se centra en el milagro de por si sino en  la fe. Al comparar la situación del siervo del centurión con la del hijo de la vecina de la hermana veo la similitud en la acción de las personas que decidieron solicitar sanidad por otra y es donde me hago la pregunta: ¿Quién tenía la fe, el centurión o su siervo,  la hermana o el niño?
Podemos deducir que ni el siervo ni el niño y aun ni la madre de este tenían conocimiento que se iba a orar por ellos, por tanto hay mucha fe en la acción de la hermana y del centurión al creer que la palabra lanzada por Jesús y por el hermano que ora servirá de medio para que Dios sane al enfermo.
No quiero, ya que no es la idea de esta reflexión herir susceptibilidades, pero hay hermanos que creen que si la persona por la cual se ora no se sana es porque esta no tenia fe, solo te puedo decir que prima la voluntad de Dios, y como ejemplo bíblico tomemos al apóstol Pablo quien tenia “un aguijón en su carne” y por tres veces le había pedido al Señor que lo sanara y este le había dicho “bástate con mi gracia” (2ª. De Corintios 12:7-9) y te puedo asegurar que el apóstol Pablo rogó con fe por su sanidad.
Cuando enfermó mi esposa, rogábamos con fervor por su salud, pero ella murió, fue la voluntad de Dios para que no sufriera una enfermedad larga y dolorosa, por tanto no te aflijas si la respuesta a tu oración aparentemente no es positiva, solo confía y ten fe que Dios hará lo mejor para ti así creas lo contrario.

Euclides Vargas Johnson

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