URDIENDO VIDA XXV
QUIEN TENIA LA FE
Mateo
8:5-13
Estando en mis
labores de capacitar hermanos para servir como maestros en el ministerio de
evangelización y discipulado me sucedieron cosas interesantes y una de ellas
fue la siguiente.
Dentro de la capacitación
estaba el tema de la oración, y en ese contexto orábamos por muchas cosas. Una
noche llegó una alumna con la petición de oración de sanidad por un niño, todos
tenían que participar en estas oraciones, pero esta la recuerdo bien porque me
toco dirigir esa oración en particular.
Era el hijo de su
vecina que estaba hospitalizado en una clínica y los médicos no habían
descubierto el origen de su enfermedad para tratarle adecuadamente ya que
pasaban los días y la salud del niño empeoraba.
Esa noche se oro por
el niño ya que al otro día por la mañana se
iban a realizar los últimos exámenes para decidir que se iba hacer con
el. Al otro día la hermana toda emocionada me comunicó lo siguiente: Esa mañana
el niño se despertó de buen semblante, había dormido toda la noche, algo que no
lograba hacia muchos días, se logró parar de la cama donde estaba prácticamente
postrado lo que dejo perplejos a los médicos. Los exámenes salieron tan bien
que los médicos dudaron y se los repitieron con el mismo resultado, ya el niño
no tenia nada y lo mandaron para la casa. El Señor había hecho el milagro.
Estoy preparando
unos tips para compartir en la célula y uno de ellos tiene que ver con la fe lo
que me llevó al texto de Mateo 8:5-13 donde lo preponderante no se centra en el
milagro de por si sino en la fe. Al
comparar la situación del siervo del centurión con la del hijo de la vecina de
la hermana veo la similitud en la acción de las personas que decidieron solicitar
sanidad por otra y es donde me hago la pregunta: ¿Quién tenía la fe, el
centurión o su siervo, la hermana o el
niño?
Podemos deducir que
ni el siervo ni el niño y aun ni la madre de este tenían conocimiento que se
iba a orar por ellos, por tanto hay mucha fe en la acción de la hermana y del
centurión al creer que la palabra lanzada por Jesús y por el hermano que ora
servirá de medio para que Dios sane al enfermo.
No quiero, ya que no
es la idea de esta reflexión herir susceptibilidades, pero hay hermanos que
creen que si la persona por la cual se ora no se sana es porque esta no tenia
fe, solo te puedo decir que prima la voluntad de Dios, y como ejemplo bíblico
tomemos al apóstol Pablo quien tenia “un aguijón en su carne” y por tres veces
le había pedido al Señor que lo sanara y este le había dicho “bástate con mi
gracia” (2ª. De Corintios 12:7-9) y te puedo asegurar que el apóstol Pablo rogó
con fe por su sanidad.
Cuando enfermó mi
esposa, rogábamos con fervor por su salud, pero ella murió, fue la voluntad de
Dios para que no sufriera una enfermedad larga y dolorosa, por tanto no te
aflijas si la respuesta a tu oración aparentemente no es positiva, solo confía
y ten fe que Dios hará lo mejor para ti así creas lo contrario.
Euclides
Vargas Johnson
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