martes, 17 de febrero de 2015

LA ORACION

URDIENDO VIDA XXVI
LA ORACIÓN
Mateo 6:9-13
Escribo mis reflexiones con el ánimo sincero de mejorar las actitudes de mis hermanos en la fe e inclusive de todos aquellos que las lean, no para crear polémica ni criticar a las personas y esta reflexión, aunque algunos no estarán de acuerdo, tiene esa intención.
En mi andar por la enseñanza dentro de la iglesia me he encontrado con la resistencia, temor o miedo escénico de los alumnos o discípulos para orar en público, incluyendo hermanos que uno cree que han superado esta etapa de indecisión ya sea esta inducida por causas externas o inseguridad interna.
En estas actividades trato de ayudar a mis discípulos para que libremente puedan participaren la oración, haciéndoles ver que esta acción es algo sencillo y que solo se necesita la voluntad de querer hacerlo y Dios escuchará si es de corazón. El motivo aparente de esta actitud era la de no tener seguridad de lo que se tenia que decir, o no saber como expresarlo, pero ahora he descubierto otros motivos que inhiben a los hermanos a orar en publico.
En una de estas reuniones con mis alumnos, y como es  costumbre, quise que voluntariamente uno de ellos orara para empezar la clase, pero no hubo respuesta al llamado, lo que me dio pie para inquirir de ellos la razón de no querer hacerlo. Además de los motivos antes expuestos, surgieron los siguientes: “Hay hermanos que oran con palabras muy bonitas”, “Hay hermanos que sus oraciones son largas y con versículos bíblicos incluidos” “Hay hermanos que cuando oran parece que estuvieran predicando”. “Hay hermanos que cuando oran cambian su expresión oral y corporal”, “Hay hermanos que cuando oran hablan en lenguas”.
Estos comentarios me dieron a entender que hay hermanos que están pensando que esa es la manera correcta de hacerlo y que por lo tanto sus cortas y sencillas oraciones no tienen validez delante Dios, lo que de ninguna manera es verdad.
Me siento algo cohibido al escribir sobre la oración en este contexto, porque de ninguna manera estoy en contra ni critico a quienes así lo hacen, antes por el contrario, admiro la forma meticulosa como van articulando su oración, exponiendo circunstancias ya sea esta buena o mala y se les hace fácil elaborarlas con amplitud de peticiones y agradecimientos, lo que se logra con la madurez, experiencia, el estudio y sobre todo, con la comunicación  espiritual con Dios. Además les confieso que hay hermanos que me inspiran a seguir y confiar.
Ahora cada quien responderá por sus actuaciones, por su mover espiritual, y si su oración es inspirada por la fe en Dios o si solo es exhibicionismo o promoción personal, estos responderán ante Dios.
Los que lo hacen de buena fe no tienen  culpa de que haya hermanos  que tomen estas oraciones como modelo o ejemplo a seguir, tampoco estoy sugiriendo que dejen de hacerlo, no es la idea en lo absoluto.
Aunque la oración es espontanea y es algo que sale del corazón de acuerdo a las circunstancias por la que uno esté viviendo, podemos tonar como modelo la oración mas sencilla que se puede encontrar en la biblia y no es otra que el “Padre Nuestro”. (Mateo 6:9-13). Tiene una invocación, siete peticiones y un reconocimiento que tu fácilmente puedes considerar. En todo caso el Espirito Santo intercede por nosotros. Romanos 8:24-27.
Euclides Vargas Johnson.


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