sábado, 31 de enero de 2015

URDIENDO VIDA XX NO LE DEIS LUGAR AL DIABLO

URDIENDO VIDA XX
NO LE DEIS LUGAR AL DIABLO
Efesios 4:26-27
Fui a buscar a una nieta a la escuela pero el portero no me dejó entrar sino hasta que  saliera no se quien, no dije nada pero me molesté un poquito.
Al fin entre y en la puerta de un aula, como haciéndome señitas, burlándose de mi,estaba colocado este texto bíblico: “Airaos pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; no deis lugar al diablo”.
El mensaje me dio un golpe en la cara, todavía me está doliendo, y me tocó reírme de mi mismo, ya que soy propenso al enojo, antes lo hacia por todo, ahora pocas cosas me molestan pero lo sigo haciendo.
Tengo otra nieta que le gusta tener todo ordenado y a menudo acomoda a su gusto las cosas en mi mesa de trabajo, donde suelo tener desde un martillo hasta la Biblia y cuando necesito algo y no lo encuentro, me enojo, El orden de ella es correcto pero mi aparente desorden es mi comodidad.
Si te pasa algo parecido, no te aflijas,  lo que nos recomienda el apóstol Pablo es que no prendas los bombillos si todavía tienes rabia por algo, ya que viene el diablo, como el cuento de “viene el coco”, y te asusta. Entonces podemos ver que el asunto no es enojarse, que ya de por si es malo, sino mantener el enojo, conozco personas que no se hablan desde hace tiempo, seguro que están enfermos de algo. La rabia enferma el hígado, la vesícula biliar y ataca el corazón.
Esta actitud es mala porque lo ideal es que la molestia no te dure el día, la palabra dice “que no se ponga el sol”, que no te acuestes a dormir enojado porque ahí está el pecado. Mantener la rabia latente en la mente bloquea tu cerebro, no razones correctamente, no puedes controlar tus emociones y el enojo se convierte en parte de ti y eso es lo que te mantiene en pecado.
Lo que pasa es que las explosiones de ira tienen un origen pecaminoso ya que reflejan la falta de dominio propio y es así como le damos la entrada al diablo. No se que tan fácilmente la rabia te atropella y te tira al suelo, tienes que reaccionar rápidamente, levantarte, sacudirte el polvo y serenarte.
La rabia que mas me duró fue en mi juventud, trabajaba en un taller de mecánica donde había un carro abandonado, pero estaba enterito, hablé con el dueño quien accedió a vendérmelo, el propietario del taller me prestó el dinero y poco a poco reparé el carro.
El caso es que cuando el dueño lo vio rodando me lo quitó con el pretexto de que no se lo había pagado lo cual era falso. El dueño del taller lo obligo con la policía a devolver el dinero, pagar los repuestos y la reparación, pero yo no quedé conforme, me la pasaba endiablado y con ganas de quemarle el carro. Con el tiempo me pasó la cosa, pero viví un tiempo enfermo, le había dado la entrada al diablo que me inducia a cometer una barbaridad.
Espero que con esta sencilla reflexión puedas entender que lo peligroso es mantenerte enojado ya que el diablo se aprovecha y te pone como perro con mal de rabia, que no solamente te enfermas tu sino que enfermas a los demás, el mal de rabia es contagiosa, daté cuenta que cuando hay un rabioso en nuestro entorno las personas lo evitan, espero que no te estés quedando solo.
No se como es tu temperamento, pero lo esencial es que si te enojas ten calma, respira profundo, cuenta hasta donde sea necesario y serénate que el diablo saldrá corriendo.
NO LE DES EL GUSTO AL DIABLO

Euclides Vargas Johnson

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