sábado, 31 de enero de 2015

URDIENDO VIDA XIX LEVANTATE Y VE HACIA EL SUR

URDIENDO VIDA XIX
LEVANTATE Y VE HACIA EL SUR
Hechos 8: 26-40

Les diré que esto no es un estudio bíblico ni una fase interpretativa de la palabra, sino que tomaré el texto como punto referencial para hacer un ejercicio practico de similitudes que nos ayuden a entender correctamente la direccionalidad de Dios en nuestras vidas.
Auto analizarnos para saber si hacemos las cosas bien o mal es una contradicción, ya que solo siguiendo las directrices que Dios nos indica en el texto podremos ser eficientes.
Una de las primeras cosas que debemos saber es que Dios te hablará para decirte lo que debes hacer. Esto lo experimenté recién llegado a la iglesia, El hallará el medio o el modo para hablarte, a mi por ejemplo me habló en una clase de discipulado, había un maestro al que no le entendíamos nada y Dios me dijo algo así como esto: “El maestro quiere hacerlo y ser útil, pero Yo no lo he llamado a eso, eres tu quien tiene que estar ahí parado”.
Dios me había hablado indicándome lo que tenia que hacer, ahora faltaba que obedeciera, si vamos al texto al apóstol Felipe le hablo “Un Ángel del Señor”, Dios escogerá a alguien para que te hable, o lo hará el mismo. No se como será contigo, pero debes estar atento a la voz de Dios y responder “heme aquí”.
El ángel le dice: “Levántate y ve hacia el sur”, Dios es preciso en lo que quiere que hagas, a Felipe le indica un camino, no es para donde el quiera o pueda ir. Muchos de nosotros  le damos  vueltas al asunto y empezamos a dudar y esto sucede cuando no reconocemos la voz de Dios y nos pasa lo de Samuel. Esta indecisión nos hace perder la ruta, nos desviamos y nos vamos por un camino diferente al que Dios nos ha marcado y seguro que nos va ha ir mal.
Esta historia de Felipe se esta poniendo buena y a lo mejor la tuya también. “El cual es desierto”, Esto quiere decir que no será fácil. El desierto es símbolo de dificultades, acuérdate que el camino es estrecho, o es que le tienes miedo al calor del día y al frio de la noche.
“Entonces él se levantó y fue”: Fíjense que Dios no le dijo lo que tenia que hacer, solo le habló y lo mandó a ir, y nosotros seguimos dudando y nos preguntamos: ¿Y que voy hacer por allá?, no importa, solo te levantas y vas, obedece y El te apoyará en todo.
“Y sucedió”: Seguro que algo tiene que suceder, Dios no hace las cosas por capricho o para ver que pasa, cuando llegues sucederán las coas en las que Dios te quiere involucrar, con Felipe fue el etíope y contigo no se, pero anda y gózate con la sorpresa que  Dios te ha preparado.
Mas adelante el texto dice:“Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate  a ese carro”. Para no hacerles el cuento tan largo hasta aquí los traeré. Después de haber transitado tu desierto y llegues al lugar escogido para ti por Dios, tendrás la bendición de la dirección del Espíritu Santo, a Felipe le dijo “acércate a ese carro” pero para nosotros ese carro puede ser el vecino, el amigo, la familia, un ministerio en la iglesia, salir de misionero y otros carros mas a los cueles Dios quiere que te acerques.
Te puedo asegurar que yo oí, obedecí, caminé mi desierto y fui hacia el sur y solo entonces he podido comprobar la direccionalidad de Dios en mi vida y el apoyo del Espíritu Santo.
Tu también puedes hacerlo, escucha la voz de Dios, obedécela, camina tu desierto y el Espíritu Santo te guiará y apoyara en lo que tienes que hacer.


Euclides Vargas Johnson

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