sábado, 31 de enero de 2015

URDIENDO VIDA XVIII EN NADA ESTEIS AFANOSOS Filipenses 4:6-7

URDIENDO VIDA XVIII
            EN NADA ESTEIS AFANOSOS Filipenses 4:6-7
El stress viene por no confiar en Dios
Esta frase no se si la leí o la escuché en alguna parte o la pensé que es la mas seguro, pero es la pura verdad.
Los especialistas en esta materia (el stress), se están haciendo ricos con los afanes de las personas. Estos afanes tienen varios orígenes, unos los produce el consumismo, la moda, el nivel social y las ganas de aparentar lo que no se es, que al desearlas con ahinco, con ansias y al no poder obtenerlas, nos preocupamos y nos ataca el stress, esta es una preocupación inducida y es una decisión personal remediarla.
Pero hay otras, inherentes a la persona, que necesitamos ayuda para solventarlas. Pueden ser los estudios, la familia, una enfermedad, la perdida de seres queridos, que tocan la parte espiritual.
El texto bíblico referencial nos sugiere o nos manda, ya tu veras como lo tomas, que “en nada estéis afanosos”; la palabra en nada implica todos los afanes, pero muchas veces no sabemos las actitudes que nos producen afán y vivimos en una molestia perenne.
A mi por ejemplo me preocupan las condiciones de vida o enfermedades de algún familiar o amigo e inclusive las propias y que no puedo evitar hacerlo ya que es le forma natural como actúamos,
Peo resulta que nosotros no podemos con solo afanarnos resolver todas los problemas, y hay unos que Dios nos los pone difíciles e imposibles para recordarnos que debemos recurrir a El para quien nada es imposible. Me recuerda una canción que dice que para subir al cielo se necesita una escalera grande y otra chiquita, bueno nosotros somos la escalera chiquita y Dios es la escalera grande.
En estas noches estuve conversando con mi hija mayor que tiene un problema de salud. Me contó que los exámenes y estudios están saliendo bien, que sigue su tratamiento y la enfermedad está cediendo, que confía plenamente en Dios, lleva su vida lo mas normal que puede, asiste a su trabajo y cumple con sus labores, que no se ve a afanar por nada, que uno estará tan bien como se sienta y se siente bien y que además solo Dios sabe lo que va a pasar y no se va a enfermar mas de lo que está.
Esta es la actitud correcta, y que nuestras oraciones las dirijamos a Dios “con toda fe y súplica dándole gracias por todo”, de esta forma el afán saldrá  de nosotros “y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Euclides Vargas Johnson

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