domingo, 11 de mayo de 2014

“Y TODO LO QUE HAGAIS”

Ensayo (Colosenses 3:17 y 23)

Vivo en un sector por donde pasan muchos vehículos y  continuamente se forman colas, los conductores reaccionan de diferentes maneras, unos se quedan tranquilos, otros echan corneta y hay unos que empiezan a decir barbaridades y aun cuando están circulando van peleando con todo el mundo para que nadie se les atraviese.

Hay muchísimas personas que no conducimos vehículos, pero algunos nos comportamos como si lo hiciéramos, y vamos por la vida empujando a la gente y atropellándola,  no somos amables, cordiales, es una pena pero así es la cosa.

Uno de los mas graves problemas de este mundo y aun dentro del cristianismo es el de las relaciones o como tratar a las personas con respeto.“Porque ninguno de vosotros vive para si, y ninguno muere para si” Rom. 14:7 y otro autor dice “Ningún hombre es una isla”. (John Donne (1572-1631), poeta y clérigo inglés), y Dios dijo “No es bueno que el hombre esté solo) Génesis 2:18.

Están la familia y los amigos, nuestros colegas, las personas a quienes servimos, las  personas que nos sirven quienes  tienen el derecho a ser respetados, por lo tanto es verdaderamente importante que aprendamos a cultivar buenas relaciones.

La base de una buena relación es el respeto y que este se fundamente en el valor, sin embargo, necesitamos tener un entendimiento cristiano del valor de las personas ya que este no se mide por su profesión ni por su ingreso económico, ni por su buena apariencia, ni por su agradable personalidad, ni por el tamaño de su casa, ni por la marca de su vehículo o por su status social.

El valor humano es intrínseco: Vales por lo que eres (creación), no por lo que tienes o representas (mundo), y aquí está otra diferencia básica entre la mentalidad cristiana y la mentalidad secular. Los cristianos tienen mejores bases para servir a los seres humanos, no por lo que tienen, sino por lo que  son. La creación es el primer origen del valor humano y el segundo es la redención.

Veamos ahora un principio muy revolucionario de buenas relaciones en Colosenses 3:17 y 23 “Y todo lo que hacéis sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios por medio de él” y en el 23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”

En ambos versículos se nota la misma intención principal, “Y todo lo que hagáis” como un principio de aplicación general y dos orientaciones diferentes que se complementan una a la otra.

En el versículo 17 se habla de hacer cosas en el nombre del Señor Jesús y hacer cosas en su nombre es hacerlo como  su representante o su apoderado, debo darle a las personas el respeto y la cortesía que Jesús le hubiera dado, ya que somos sus embajadores.

Ahora llegamos al principio contrario que es hacer todo para el Señor. Este es el versículo 23 que se encuentra en medio de las instrucciones para los esclavos. “deberían ser obedientes y trabajadores concienzudos y honestos”.

En este segundo principio se cambian los papeles, el respeto y el honor que debemos darle a las personas no es el que Jesús les daría, sino el que Jesús  recibiría. ¿No es esto a lo que se refería Jesús cuando habló del ministerio del amor con los que tienen hambre y sed, los enfermos y los desnudos, los extranjeros y los prisioneros? “En cuanto lo hiciste a uno de estos mis hermanos mas pequeños a mi me lo hiciste”(Mateo 25:35-40)

Es fácil  limpiar un cuarto y acondicionarlo con todas las comodidades si estamos esperando la visita de Jesús. Nos agradaría  preparar una buena comida si Jesús fuera a comer con nosotros. Es posible servir al prójimo como si fuera Jesús. Seria magnifico visitar una casa como si fuera Jesús quien viviera ahí. Nos sentiríamos satisfechos al darle una cola en nuestro carro a una persona  pensando que es a Jesús. Este es el principio que debemos aplicar a todo lo que hacemos.

Lo  revolucionario de lo  que estoy hablando es introducir a Cristo en ambos extremos de la relación, por una parte nos comportamos en el nombre de Cristo como si fuéramos Cristo, y por el otro lado nos comportamos por amor a Cristo como si las otras personas fueran Cristo y nosotros les estuviéramos sirviendo.

Veo con estupor como hermanos de la Iglesia toman estos textos bíblicos para medrar de ellos pretendiendo vivir del trabajo de los demás. Se también que las personas no viven de los halagos, pero si es conveniente reconocerles sus meritos y su trabajo dentro de la Iglesia ya que esto estimula el servicio. (3ª. de Juan 5-7)

Callar a una persona o decirle que se calle rehusándonos a escucharla, es tratarla sin respeto, pero escuchar a alguien es expresarle nuestro sentido de su valor, es tratarla con respeto. La Biblia habla mucho de escuchar. “Por esto, mis amados hermanos todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Sant. 1:19)

Nuestras relaciones se deterioran cuando no nos escuchamos los unos a los otros. (Colosenses 4:6) Veamos tres puntos acerca de escuchar:
1º. Escuchar es bueno por si solo, puesto que es una actitud de respeto.
2º.Escuchar es liberador, porque le da a la persona que está hablando la oportunidad de expresar en palabras, sus problemas. Cuando estos se ponen en palabras, automáticamente se aminoran. Nuestros problemas están en su peor momento, cuando se encuentran escondidas en lo mas profundo  de nuestro corazón, pero cuando los sacamos y los  articulamos, inmediatamente se hacen mas pequeños.
3º. Escuchar es productivo especialmente si estamos escuchando a personas con las que no estamos de acuerdo. Las personas que no están de acuerdo, generalmente se evitan, se mantienen alejadas pensando mal uno  del otro, esto es mental, pero cuando tenemos el valor de sentarnos frente a ella, verla cara a cara y escucharla, descubrimos con sorpresa que es un ser humano,  que puede ser nuestro hijo, nuestro padre,  mi vecina o un hermano en Cristo.

Necesitamos escucharnos y respetarnos los unos a los otros, para que nuestras relaciones personales estén acordes con el pensamiento de David. (Salmo 133:1)


Por: Euclides Vargas Johnson

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