1ª.
de Timoteo 1:10
Hay
un refrán popular mas viejo que yo, que
ya es mucho decir, que reza así: “Para
todo hay remedio en la vida menos para la muerte”, ¡mentira total!. En la vida
no hay remedio para todo, pero si para la muerte.
Cuando
oigo a una persona decir esto, aprovecho la oportunidad y le hablo de la
promesa de salvación de Dios por medio del sacrificio de Cristo quien nos da la
oportunidad de vivir para siempre si creemos en este evangelio.
Nadie
quiere morir, además ni siquiera queremos pensar en eso, y todos tenemos alguna
razón valida para no aceptar esta realidad. Esta razón puede ser la familia,
algún proyecto personal, en fin tantos que seria difícil enumerarlas, o como el
apóstol Pablo que razonaba que era posible seguir viviendo para dedicarle
tiempo a su ministerio (Filipenses 1:22-26).
No
se si Dios complació a Pablo pero si hay fundamento bíblico de que si puede
hacerlo cuando El lo crea necesario. El rey Exequias cuando supo que iba a
morir oró a Jehová por su vida y este le concedió la oportunidad de vivir 15
años mas (2ª. de Reyes 20:1-11).
Ora
para que Dios te de largura de días (Proverbios 3:16) pero de lo que puedes
estar seguro es que Dios no te los va a recortar (Eclesiastés 7:17-18, 1ª. de
Crónicas 17:11).
Muchísimas
personas de nuestra sociedad ven la muerte como el final de todo, que no hay
mas nada que buscar y otros piensan que los muertos siguen vivos o sea que
ven, piensan y sienten, creencia que
contradice lo que nos enseña la Biblia y volvemos a citar a Salomón que nos
dice que los muertos muertos están (Eclesiastés 9:5-6).
Tengo
una cuñada que un 31 de Diciembre ya hace como 5 años perdió un hijo en un
accidente de transito. Durante los primeros meses mi cuñada iba todos los días
al cementerio y se quedaba allí por horas y los domingos era toda la familia.
Hacían comida, oían la música que le gustaba al muchacho, esto y que para
alegrarlo y no se sintiera solo.
Ya
solo van los domingos, pero la misa para el difunto es infaltable todos los
años con todo lo que uno ha tratado de enseñarles la verdad.
No
se si los malosos leen la Biblia porque ellos dicen sin ningún reparo “los
muertos no hablan” y pum, esto lo se porque a un muchacho vecino del sector lo
ultimaron porque le dijo a los atracadores que los conocía, ya sabes, tu no
conoces a nadie.
Un
claro ejemplo de lo que piensa la gente lo vi uno de estos días de Diciembre. A
raíz de la muerte del cantante colombiano Diomedes Días, la TV de ese país sacó
al aire una entrevista que le hicieron a este señor donde le preguntaron sobre
la muerte.
Dio
unas respuestas muy comunes entre la gente: “No quiero morir y dejar a mis
hijos desamparados”, “no se para donde voy “, “que al morir hasta ahí llega
todo porque al cuerpo se lo comen los gusanos”, “y que si supiera que voy a
seguir gozando me moría en el acto”.
Antes
de conocer a Cristo pensaba algo parecido y por sus declaraciones podemos ver
que este hombre estaba bajo el yugo del pecado.
El
día domingo 18/03/2012 nuestro pastor Kenneth trató este asunto con el tema
“Estructuras sicológicas de muerte” con base en el texto bíblico Mateo 11:28-29
del cual estructuró tres premisas:
1º.
Jesús es el verdadero reposo del ser humano.
2º.
Jesús le pone nombre a los yugos (pecado- muerte).
3º.
Jesús liberó al ser humano de la muerte.
Como
vemos el cantante no tenía conocimiento de esto, ya que para él la muerte era
una perdida y para nosotros la muerte es ganancia (Fil 1:21).
No
pensé que algún día pudiera tener la voluntad de escribir mi experiencia
personal con la muerte, pero el día que predicó el pastor pude reflexionar con
tranquilidad el mensaje de esta, y logre comprender con claridad la
postura de mi esposa frente a lo
inevitable.
Cuando
ella enfermó, fue internada en el hospital del Seguro Social Noriega Trigo y
con la influencia de Dios logré que me dejaran acompañarla por las noches, era
problemático ya que era una sala para mujeres y a cada momento me tenía que
salir cuando iban a atender a alguna paciente.
En
ese pernoctar con mi esposa fui testigo como poco a poco se iba deteriorando su
salud, pero también como iba creciendo su seguridad espiritual. Ella ya casi no
podía dormir, entonces orábamos, le leía la Biblia en los Salmos y así
pasábamos las noches y una madrugadita me tomo la mano y me dijo que ya pronto
iba a partir, que no me afligiera que ella no estaba sufriendo y me encargó a
los muchachos.
Al
momento de expirar dijo claramente: “Gracias Dios mío, al fin me iré a
descansar a tu lado”. La veracidad de esta declaración fue tan evidente que las
hermanas que la veían en el ataúd decían que tenía un semblante que irradiaba
felicidad.
Te
he puesto tres ejemplos del comportamiento de las personas ante la muerte para
que comprendas que solo hay una manera correcta de asumirla, y no es que
celebremos cuando muere una persona, sino como me dijo mi esposa, nos quedamos
tranquilos y en paz con la seguridad que nuestros difuntos tienen su parte
asegura con Cristo, O como escribió mi querida hermana Estefanía en una cita de
homenaje póstumo a su padre: “Hoy podemos decir que ante tu partida tenemos esa
paz que sobrepasa todo entendimiento humano” .
No
quise hacer de un episodio de mi vida personal una historia, sino que lo tomes
como realmente es, un ejemplo positivo de vida.
Por: Euclides Vargas
Johnson
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